Foto: Rosario Plus

Desde que comenzó la campaña electoral, e incluso antes, son muy pocos los legisladores que caminan los fríos pasillos del Congreso. La agenda de eventos se llenó paneles de debate, premiaciones y encuentros culturales. La de comisiones, en cambio, ofrece pocas novedades. Y, en consecuencia, los recintos parecen haber sido cerrados con candado.

La campaña electoral, el receso invernal y la falta de acuerdo en torno a una agenda común conspiraron contra la actividad del Parlamento, sobre todo en la Cámara de Diputados, que el próximo lunes cumplirá dos meses sin sesionar. En efecto, la última sesión en la Cámara baja fue el 26 de junio, cuando se avaló la designación de Marisa Graham como Defensora del Niño.

En los primeros ocho meses del año, Diputados realizó apenas cinco sesiones, la misma cantidad que en los últimos dos años con elecciones presidenciales -2011 y 2015- en el mismo período. El dato confirma que la caída de la actividad se agudiza en años donde se elige presidente y la campaña a la Casa Rosada concentra la mayor atención.

En 2012, con el envión de las urnas para un segundo mandato de Cristina Kirchner, hubo trece sesiones en los primeros ocho meses en la Cámara de Diputados. Al año siguiente, de elecciones de medio término, la cifra cayó a seis, mientras que en 2014 fueron siete.

El último recambio de gobierno también favoreció a la actividad en el recinto en la primera parte del año. En 2016 hubo once sesiones, y en 2017, a pesar de los comicios legislativos, se mantuvo el nivel, con diez sesiones, mientras que en 2018 fueron nueve. Todo indica que este año será el menos productivo de la gestión Cambiemos, tanto en cantidad de sesiones como en cantidad de leyes sancionadas.

En lo que va del año, hubo tres sesiones especiales, una ordinaria y una informativa, con el informe del jefe de Gabinete, Marcos Peña. Como consignó parlamentario.com, Diputados convirtió en ley apenas seis proyectos, y el Senado otros tres; es decir, hubo nueve leyes sancionadas en los primeros ocho meses, una marca baja en comparación con años anteriores.

“Podemos medir y ver que, efectivamente, este año hubo pocas sesiones, y eso implica que por más que haya habido reuniones de comisión y otro tipo de actividad que no es la más visible, hay menos actividad legislativa, y eso se repite en todos los años electorales. Pero la actividad legislativa se puede medir desde los números -cantidad de sesiones, de leyes, de reuniones de comisión, las asistencias o hasta los sueldos- y también se puede evaluar desde otros tipos de avances se pudieron haber generado”, explicó a parlamentario.com Noel Alonso Murray, directora ejecutiva de la Fundación Directorio Legislativo.

Así, Murray destacó que “una de las nueve leyes que se sancionaron este año es la de financiamiento de los partidos políticos, y es una ley muy relevante. Gracias a eso, en estas elecciones podemos ver quiénes son las personas jurídicas que aportan”.

Para lo que resta del año, el principal objetivo de Cambiemos será la sanción del Presupuesto 2020, que debe ingresar el 15 de septiembre a Diputados. Además, el oficialismo tiene bajo su radar el proyecto de ley de “ficha limpia”, que ya fue dictaminado y que busca que los condenados por delitos de corrupción no puedan presentarse como candidatos a las elecciones.

También se buscará tratar, en acuerdo con la oposición, la reforma de la Ley de Maltrato Animal, así como la ley de juicio en ausencia, que encuentra más resistencia.

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