Son 550 alumnos de entre 5 y 12 años que no tienen espacio para almorzar en su jornada extendida en la escuela N´ 4631 Virrey Toledo de La Silleta. El presidente de la cooperadora escolar salió a pedir ayuda en un programa de televisión porque los chicos, además de no tener espacio, la cocina de la escuela es insalubre, cocinan con pocas ollas, y aún más dramática es la situación: deben utilizar baldes para distribuir la comida entre los chicos.

Jorge Pastrana graficó que los chicos de la mañana, único turno de la escuelita, “comen como pueden dentro de las aulas y en medio de los útiles escolares”. Con poco personal de maestranza, la cocina escolar funciona como puede. A tal punto es el abandono de esta escuelita que las señoras de la cocina distribuyen a mano la ración de comida para los chicos. “Si lo hacen en baldes limpios, pero son baldes, es la única manera de poder distribuir tanta comida para los niños”.

La entrevista difundida en esta semana en el programa de canal 10 “La llave del portal”, que conduce la periodista Karina Palluca, desnudó la realidad de una escuelita ubicada a tan solo 25 kilómetros de la capital salteña. En este establecimiento desayunan y almuerzan los alumnos. Podrían concurrir más alumnos, pero el turno tarde es ocupado por el secundario rural de La Silleta. La obra del nuevo establecimiento para el secundario lleva parada un año, a pesar de haber sido licitada y adjudicada por la Nación.

“El proyecto para la construcción del comedor fue presentado por la dirección de la escuela y se insistió repetidas veces, pero duerme en algún cajón desde 2017. La idea era construirlo junto al patio escolar y equipar una nueva cocina, ya que la actual colinda con los baños, que colapsan y con frecuencia y padecen un problema de desborde de líquidos cloacales, otra situación que preocupa mucho pero que tampoco obtuvo respuestas por parte de provincia” describió el presidente de la coopera dora.

A un costado de la vieja cocina, un enorme charco de líquidos cloacales surge en ese espacio. Pastrana los señala y dice “así es difícil educar y alimentar a los escolares”.

La estructura de la cocina es añosa y paupérrima. Las ordenanzas realizan cómo pueden -apenas tres señoras para tanto trabajo diario- el desayuno y el almuerzo para los chicos. Este día comen pollo y arroz. Al tener escasos enseres la ración para cada escolar se hace en la galería abierta de la escuelita y con dos baldes de plástico con el tamaño suficiente para distribuir de una sola vez todas las porciones de comida.

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