El último día de audiencia será el miércoles 24 con los alegatos de la fiscalía Gabriela Romero Nallar y de las defensas, a cargo de Verónica Huber y Juan Pablo Ochoa. Ese mismo día se podría conocer la sentencia.

El suboficial que dirigía al grupo de policías que el 4 de abril de 2014 estuvo en la Comunidad Tastil Ayllu Valle del Sol, de Campo Quijano, dijo que no vio las agresiones que el denunciante abogado Juan Casabello Dávalos dice haber sufrido de parte de miembros de esta comunidad la tarde de ese día, cuando junto a otros cuatro hombres intentó recuperar la camioneta del finquero Francisco Jovanovicz, que disputa tierras con la comunidad originaria.

El suboficial ayudante Franco Gómez sostuvo ante el juez Francisco Mascarello, de la Sala 7 del Tribunal de Juicio, que no vio hechos de agresiones como los que describió el denunciante (que llegó a afirmar que fue víctima de una emboscada y que intentaron matarlo), aseguró que tampoco vio que los comuneros tuvieran palos y que el dirigente Lucio Germán Zerpa calmaba a los otros integrantes de la Comunidad.

Junto a Esteban Vilca, de la Comunidad Tastil Quebrada del Toro, e Isidro Amado Mamaní, de la Comunidad Tastil Incahuasi, Zerpa está siendo juzgado acusado por los delitos de lesiones graves y amenazas en perjuicio de Casabella Dávalos. El abogado los denunció el 7 de abril, luego de verlos en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, donde esperaban ser recibidos por el entonces secretario de esa área, Martín García Cainzo. Por entonces el letrado también acusó a Félix Corimayo, de la Comunidad del Pueblo Lules Finca Las Costas, pero fue sobreseído en la primera parte de la investigación porque se probó que ni siquiera estaba en el lugar de los supuestos hechos. Lo mismo afirman Vilca y Mamaní, pero hasta ahora siguen imputados.

Casabella Dávalos era abogado de Jovanovicz y en esa calidad el 4 de abril de 2014 fue hasta la cercanía de la vivienda de Andrea Quipildor, a intentar recuperar una camioneta que el finquero había abandonado la medianoche del 2 de abril, cuando la resistencia de los comuneros puso en fuga a una veintena de hombres que intentaron desalojar a la familia Quipildor y destruir su casa.

Ese día el denunciante fue acompañado por su socio, el abogado Pablo Suárez Nelson; dos parientes de Jovanovicz, Facundo Diez y Alberto Villalba, también abogado, y por Norberto Bataglia, dueño de la topadora usada para destruir parte de la vivienda de Quipildor y que también había quedado varada en las cercanías de la casa, caída en un pozo de agua.

Villalba también desmintió a Casabella Dávalos. Le preguntaron si conocía a los acusados, solo reconoció a Zerpa. ¿Era uno de los agresores?, lo interrogaron: “No, no, él apaciguaba a la gente”, contestó.

A este testimonio, se sumó el pasado 15 de abril, la presencia del testigo Federico Monteros, quien confesó haber firmado una declaración sin leerla y que nada de lo que decía era cierto. Según contó, fue llevado a declarar, en contra de los comuneros, por Mario Ariel Castro, un personaje que gusta de hacerse pasar por militar (por lo que ya cuenta con una condena), y que habría participado del ataque a la Comunidad el 2 de abril.

Y Facundo Diez tampoco ayudó a la acusación. Llevado por la fuerza pública, el joven comenzó asegurando que efectivamente los comuneros atacaron a Casabella Dávalos; el juez le preguntó entonces si desde donde se encontraba (dentro de la camioneta de la policía) tenía buena visión: respondió que no.

El juicio continuará el 24 de este mes, con los alegatos de la fiscala Gabriela Romero Nallar y de las defensas, a cargo de Verónica Huber y Juan Pablo Ochoa. Se estima que ese mismo día se conocerá la sentencia.

Fuente: Sitio web Vó Vé

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