Después de cuatro años le informaron a la víctima que las pruebas que presentó contra la policía son insuficientes.

Cristian Emanuel Ibáñez perdió su ojo derecho por un disparo realizado con un arma no letal de “paintball”, que utiliza la policía para despeje de grupos antagónicos. Ya pasaron 4 años de aquel episodio tan desgraciado como incomprensible, que aún hoy le acarrea consecuencias en su salud. Las graves lesiones internas producidas en ese entonces también derivaron en el deterioro del ojo izquierdo. No puede trabajar, debe usar anteojos recetados y lo peor es que nunca la Justicia determinó quién le ocasionó semejante daño irreparable.

Cristian tiene 36 años, recuerda todo de aquel día. Con documentación en mano llegó a El Tribuno a contar sobre la última novedad de su caso. La realidad supera la ficción para este vecino de Rosario de Lerma, que además de no poder ver con uno de sus ojos recibió días pasados la notificación de la Fiscalía Penal de esta ciudad que reza de la siguiente manera: “El relato debe entenderse sin dificultades por el hombre común, ser completo, sin desarrollos inútiles que puedan confundir (sic). Que se dispone archivo de la causa por no existir mérito para continuar investigando”.

Esto quiere decir que Ibáñez no supo explicar la lesión a simple vista producida en uno de sus ojos, y que como no hay pruebas de quién la originó, se dicta la falta de mérito.

“Pasaron 4 años y recién me dicen que no tienen pruebas. Hay dos testigos, las ropas con sangre y con la pintura que dejan esas balas. El libro de ingreso de la guardia del hospital de Rosario de Lerma donde me atendieron. Los certificados emitidos por los profesionales que me atendieron meses después, y en estos años. ¿Qué más les hace falta para buscar al culpable que se excedió?” se pregunta Cristian.

Después de mucho tiempo este vecino sabe que este camino llegó a su fin. Pasó por cinco operaciones en sus ojos, y la Justicia nunca le dio respuestas. En todo caso cuestiona a la víctima por no ser claro en su acusación. Qué la victima debía investigar y aportar los datos suficientes a la Justicia.

“Esa noche me dieron cinco tiros. Dos de ellos en los muslos, dos en los brazos y el restante en el ojo que perdí. La policía secuestro mis prendas de vestir de esa noche, en donde se apreciaban las marcas del disparo y la pintura que dejan los tiros. Si la Justicia dice que no hay datos para acusar a los policías, me preguntó entonces: ¿Quién me disparo esa noche? Alguien me disparó con arma tipo paintball. Sin embargo todo es encubrimiento”, acusó Ibáñez.

La otra parte de esta historia de irregularidades y falta de justicia, es ¿cómo sigue Cristian su vida? Sin un ojo en condiciones y con el otro a medias. “Me detectaron miopía y presión ocular baja en el izquierdo. En el ojo que perdí veo solo una pantalla gris. Debo usar anteojos y me dan unas recetas que son costo sas”

A los dos años del incidente Ibáñez logró una jubilación por discapacidad y nada más. “Antes trabajaba en el taller de metalurgia con mi papá. Ahora no puedo, es complicado vivir así. Estoy desmoralizado, el Estado no se hace cargo de la mala policía, y por otro lado la Justicia no investiga quién fue el que me hizo semejante daño”

A la salida de un boliche

Según consta en la denuncia, Cristian Ibáñez había asistido al local Tranzas Megadisco de Rosario de Lerma, la noche del 24 de agosto del 2014. Luego de una trifulca con un grupo fue sacado por la fuerza por la policía. Ibáñez reconoce haber sido violento esa noche con los uniformados, pero cuando le dispararon estaba a punto de retirarse a su hogar. Eran cinco policías, tres en un móvil, y dos motorizados del 911. Uno de estos policías sacó un arma no letal y le disparo cinco tiros. Uno de ellos en el ojo derecho.

El Tribuno

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