María Belén Zavaleta, está acusada de homicidio culposo tras atropellar y matar a Diego Castro en la avenida Paraguay

Esta mañana iniciaron las audiencias contra María Belén Zavaleta, acusada de homicidio culposo tras atropellar y matar a Diego Castro en la avenida Paraguay. La hermana de la víctima, Daniela, fue la primera en declarar ante los jueces de la Sala V del Tribunal de Juicio.

Sencilla y serena ingresó a la sala cuando escuchó su nombre, se sentó frente a los jueces y juró decir la verdad. “Todo sucedió un sábado, estábamos en mi casa, Diego vivía con nosotros tenía 35 años y era soltero, entraba a trabajar a las 8 y salió después de las 7:30”.

No pasó una hora cuando la tranquilidad del hogar se vio alterada por unos gritos que venían desde la vereda. “Uno de sus compañeros tocaba las palmas, estaba desesperado nos digo que mi hermano había tenido un accidente y que vayamos urgente”.

Los nervios invadieron a Daniela, Carina, una sobrina y su padre, quien padece de Parkinson y no puede salir de la casa. Carina salió corriendo y fue hasta el lugar, allí encontró el auto de María Belén Zavaleta destruido, su hermano ya había sido trasladado al Hospital San Bernardo en código rojo.

“Carina me llamó llorando, yo traté de buscar ayuda para que alguien se quede con mi padre y fui al hospital. Estábamos en la guardia cuando salió un médico, nos dijo que Diego estaba mal y que llegó sin piernas, había entrado en coma”, relató con la voz quebrada.

En medio de la desesperación el médico les dijo que “no iba a resistir y nos aconsejó llamar a toda la familia para avisarles”.  A los pocos minutos las dejaron entrar a la sala donde estaba internado. “Cuando lo vi no tenía las piernas, estaba vendado, lleno de tubos, estaba dormido nunca me vio, no me escuchaba. Fue shockeante verlo así, no sabíamos a donde ir, no podía entender que algunas horas atrás estuvimos hablando y ahora estaba así”, detalló.  

Buscando organizarse Daniela volvió a su casa, en el transcurso Carina la llamó eran las 14:20 y le dio la peor noticia, Diego había muerto. En la puerta del San Bernardo lloraron por horas hasta que llegó el jefe y un compañero de trabajo de la víctima.

“Les pregunté qué había pasado, me dijeron que lo habían mandado a colgar un cartel afuera de la empresa, que estaba en la vereda cuando lo atropellaron. Que cuando salieron lo vieron atrapado entre el auto y el alambrado de la empresa. Mi hermano se estaba desangrando y en sus desesperación ayudaron a correr el auto para que puedan sacarlo y asistirlo los del SAMEC”.

En medio de una crisis nerviosa, Daniela ese día decidió ir al Destacamento de Villa Palacios, “hice la denuncia ese mismo día y cuando me di cuenta el auto con el que lo mataron estaba afuera, todo roto, pero lo que me llamó la atención es que no tenía manchas de sangre cuando a mi me dieron que él se desangró en el lugar”.

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