El alejamiento de Jean Pierre Bourin como benefactor del colegio El Alfarcito hizo visible las grietas entre quienes apoyan el establecimiento educativo y quienes continúan con el legado del Padre Chifri.

El sacerdote Walter Medina aceptó dialogar con LA GACETA después de conocida esta misiva. Sus palabras fueron escuetas.

Medina dijo que la salida de Bourin y lo publicado en estos días “no impacta en la vida real del colegio, todo lo que salió no reviste ninguna gravedad”. Enfatizó que la continuidad del colegio no está en peligro porque hay un buen equipo de recaudación. “Con la inflación no es fácil, pero no estamos en ninguna crisis”, dijo.

No quiso hablar más del tema, argumentó que no quiere hacer de esto una pelea pública. El sacerdote se limitó a compartir un comunicado que se hizo para los chicos y la comunidad educativa. Este es el parte:

“Creer en un sueño es la levadura que fermenta la masa. Padre Chifri creyó y nosotros también. Y la masa sigue creciendo desde ya hace 10 años. Estamos bien, muy bien. El colegio seguirá como siempre, no hay peligro. Se los digo porque ya varios me preguntaron con tristeza por algunas noticias. Hace años que nos mantenemos con nuestro esfuerzo, más que dinero necesitamos amigos, y sobre todo los necesitamos a ustedes. Las clases comienzan dentro de poco y nada nos va a faltar. Padre Chifri no se ha ido, y Dios nos sigue bendiciendo. Mejor pensemos en algo lindo para hacer, algo que nos entusiasme, busquemos la cumbre y si hay piedras en el camino, no bajemos los brazos”, dice el texto que concluye con un “Dios los bendiga”.

Carlos Figueroa, de la Fundación El Alfarcito, fue consultado por el alejamiento de Bourin y explicó que “el problema es con el colegio El Alfarcito, no con la Fundación”.

“Nosotros somos una fundación creada por el Padre Chifri, cuando él recién vino se rodeó de un gran grupo de amigos de Rosario de Lerma, de Salta, de San Lorenzo, Campo Quijano, para trabajar en beneficio de las comunidades de los cerros. Creó el colegio el Alfarcito y para darle mayor fuerza, con esos amigos organizó la Fundación El Alfarcito. Nosotros como fundación veníamos trabajando en apoyo a las 25 comunidades, a las 17 escuelas primarias de los cerros y al Colegio El Alfarcito”, dijo.

Pero contó que hace aproximadamente un año el padre Walter Medina los separó del colegio. Los dejó fuera. Y les quitó la concesión del parador de comida. Medina simplemente les dijo que prescindía de la ayuda de la Fundación Alfarcito y que ellos se iban a manejar en forma autónoma, que no necesitaban del apoyo de ellos.

“Nosotros seguimos trabajando, apoyando a la gente de los cerros, a las escuelas, estamos trabajando con las huertas familiares  y escolares y con los artesanos y cuando el Colegio ha tenido alguna necesidad, lo hemos apoyado”, aclaró Figueroa.

El parador de comida fue creado a pulmón, por el presidente de la Fundación Alfarcito, Daniel Canónica, para que haya un lugar donde puedan llegar los turistas, desayunar o almorzar o compartir un momento de amigos y con las ganancias se apoyaba al colegio en todas las necesidades.

La Gaceta Salta

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here